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¿PARA DÓNDE VA LA JUVENTUD?

Por: Alveiro Machado Pérez.

En relación con el título de este escrito, considero conveniente acotar que esta pregunta interpela a cada uno de los lectores, sobre cuál sería su repuesta remitiendo su vida a la época estudiantil ad portas de graduarse. ¿Cuántos responderían de la siguiente manera: “No tengo ni la más mínima idea de qué hacer con mi vida?”. Seguro las respuestas  son varias, sujetas a las circunstancias que rodearon su etapa de estudios: apoyo familiar, solvencia económica o simplemente en concordancia con la modalidad de preguntas de selección múltiple,  “ninguna de las anteriores”.

En esta perspectiva, el tema no es ajeno a la actualidad, pues, para nadie es un secreto que la juventud pareciera caminar sin rumbo fijo, haciendo alusión a la expresión, ¿para dónde va Vicente?, “para donde va la gente”; en el mismo sentido, podríamos referenciar la canción “Fiesta Acústica”, la cual recoge el sentir de la juventud con un ritmo pegajoso; quizás el título no dice nada, pero al hacer mención de los versos: “Cheque choco, cheque Oh pa’ tinga”, pocos se detienen a escuchar su letra, “Ay pa’ dónde va la gente, ay, ay, que rico”. Es notoria la influencia de la música en el comportamiento juvenil, que pareciera vivir el ahora, sin detenerse a analizar el contenido temático de la pieza musical, apasionándose sólo con  la melodía”, lo que demuestra en ocasiones que en su pensamiento no tiene establecido un  “proyecto de vida”.

Dentro de este marco, se da inicio a un fenómeno social denominado los “Nini”, para referirse a los jóvenes que ni estudian ni trabajan.  Las repercusiones de este fenómeno están enmarcadas en las pocas oportunidades que ofrece el sistema educativo, cultural y laboral. El tema es de preocupación, los índices  se pueden observar  a simple vista al ver a un sinnúmero de jóvenes en las esquinas consumiendo sustancias psicotrópicas o estupefacientes al igual que a los habitantes de calle, sin que las autoridades civiles, educativas y eclesiásticas tomen carta en el asunto. La disposición de la Ley 375 de Julio 4 de 1997, denominada Ley de la Juventud, con nueve capítulos y nueve páginas a pesar de establecer responsabilidades y deberes de las autoridades, son una sentencia de “letras muertas”.

En concordancia con lo anterior, a pesar de  los esfuerzos realizados por la UNICEF,  en varias actividades a nivel mundial sobre la niñez y la juventud, como la Cumbre Junior 8 (julio de 2006, San Petersburgo), la Cumbre Mundial sobre Liderazgo Juvenil de las Naciones Unidas (noviembre de 2006, Nueva York); la pregunta ¿Para dónde va la juventud?, ya no es una pregunta en primera persona,  puesto que, la responsabilidad no depende de las expectativas de vida de los adolescentes en “la edad difícil”, realmente es una responsabilidad de la sociedad en general,  por esta razón, apelo a lo expuesto en el artículo 338 de la Constitución Política de Colombia, para que  desde la Asamblea Departamental y los Concejos municipales, se adopten políticas  sociales que favorezcan a la juventud.

Cabe considerar que la juventud se encuentra arraigada a un núcleo social, “la Familia”, por lo tanto, es importante que se abra el debate sobre la responsabilidad que cumple cada uno de los actores involucrados en la respuesta a la pregunta ¿Para dónde va la juventud?, sin duda alguna, las entidades anteriormente mencionadas no están  exentas  de responsabilidad, todos estamos en obligación moral y social de exigir los derechos de los jóvenes, expuestos en la Ley de la juventud: educación, cultura, tiempo libre, deberes y derechos de la  personalidad, esto  haciendo énfasis en el artículo 16, de estrategias pedagógicas: “El Estado, la sociedad en su conjunto y la juventud como parte de ésta diseñarán estrategias pedagógicas y herramientas técnicas conceptuales y de gestión para la promoción de la participación de las nuevas generaciones”.

En relación a la problemática expuesta, es importante se cumplan las disposiciones legales, educativas, sociales, religiosas y familiares, para que coadyuven a superar el trance que viven los jóvenes  en la actualidad, a fin de que el crecimiento de los casos “Nini”, disminuyan considerablemente; pero sobre todo, que se emprendan acciones que permitan construir un mundo que abrace a la juventud,  invocando  a la parábola del buen Pastor, puesto que en el Libro Sagrado se encuentran aproximadamente 69 versículos que hablan  sobre los jóvenes, para la muestra un botón, la cita del salmo 144:12: “Nuestros hijos crecen como plantas en un jardín; nuestras hijas son cual columnas labradas que sostienen la estructura del templo.”  (Versión Dios, Habla Hoy).

“Bueno es El SEÑOR para los que en Él esperan, para el alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación del SEÑOR. Bueno es para el hombre llevar el yugo desde su juventud”. Lamentaciones 3:25-27

Imagen de encabezado tomada de http://problemasdelajuventudd.blogspot.com/

Escito por: Alveiro Machado Pérez. Docente y Tutor del Programa Todos A Aprender

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